Los alrededores y el
espacio de Alternativa
El espacio de Alternativa
devino poroso y con diversidad de propuestas. Tras haber trabajado por dos
meses, en los alrededores (en el casco antiguo) haciendo intervenciones anónimas,
documentando la zona, haciendo amigos y viviendo allí, trabajaríamos durante
3 semanas en la intervención y transformación del espacio de Alternativa.
Con idea de crear un lugar permeable, relacionado con sus alrededores, sensitivo,
experimental, reflexivo y ("performativo") activo que seguiría abierto al
público 3 semanas más.
El día de la inauguración
funcionó con una frecuencia híper alta y positiva, se creó una atmósfera muy
fluida, lúdica e incluso histérica, todo en el espacio estaba siendo activado
simultáneamente. A parte de que se logró que gente de muy distintas zonas
viniéran y fueran a su aire. Y esto era algo necesario para crear el experimento
sobre esta determinada situación y atmósfera. No exclusiones, heterogeneidad
y disparidad.
Después de aquel día el
espacio cobró más tranquilidad, y sus distintos 'lugares' comenzaron a desarrollar
su propia atmósfera según la gente les iba dando uso y se iban haciendo con
la situación . Desde beber en el bar, a pasearse por toda la sala de muy distintas
maneras, (debido al orden y desorden de los signos), tumbarse en la cama,
ver las proyecciones, leer, utilizar el micrófono etc...
Mientras se iban haciendo
sensitivamente con la lectura del espacio y sus elementos, iban descubriendo
la relación con el exterior y con ellos mismos... Cantar y bailar ocurrió
varias veces, Pues parte del barrio gitano era nuestro vecino y las chicas
y chicos del breakdance ensayaban en el pasaje frente a la sala. Del teatro
Cervantes también aparecieron de paso algunos vocalistas, aparte de que el
micrófono fuera usado para múltiples bromas espaciales (el sonido aparecería
siempre en el altavoz al otro lado de la sala) y para alguna que otra voz
política.
La gente que nos íbamos
encontrando por las calles vendrían al espacio por visitarnos para pasar el
rato con nosotros. Por las noches a veces invitábamos a paseantes y viajeros
a entrar, o los recogíamos de la plaza, o del murillo que habíamos construido
en el pasaje (donde la gente empezó ha reunirse). Entonces se crearían encuentros
mágicos pues el espacio no tenía definición clara contextual y ellos no sabían
donde se encontraban, un espacio que invitaba abiertamente a (comunicar) especulaciones
y sensaciones.
Esto también pasaba a
veces durante el día ya que la sala se encuentra en el costado del teatro-
tierra de nadie- en uno de los meaderos de la ciudad (aunque no lo aparente)
con un minúsculo cartel y prácticamente anónima. De esta forma, al igual que
las relaciones que habíamos ido haciendo en la calle en el devenir del proyecto,
de carácter completamente heterogéneo, la sala y el murillo seguían funcionando
como un espacio para crear encuentros -de gente con distintas expectativas
y completamente dispares- donde el origen del encuentro se hacía indefinido
y borroso. El espacio a través de su indeterminación ofrecía la posibilidad
de que sus visitantes y participantes inventaran y establecieran nuevas y
distintas conexiones.
El objeto encontrado,
aquí, devenía en espacio y en elemento disparador, relacionado con identidades
y lugares conocidos (para la gente de la zona sobre todo). La función del
espacio, que determina la situación en la que uno se encuentra, tampoco correspondía
con las expectativas de la mayoría de los visitantes. El espacio transformado
transforma nuestra percepción contextual y su función se hace indefinida y
abierta a lo creativo e inventivo.
La gente nos hablaba sobre
sus reflexiones o preguntas. Nos comentaban sobre sus experiencias en la ciudad
en relación con el espacio, la atmósfera y viceversa. A veces la discusión
terminaba en cuestiones políticas y económicas, ya que la impresión de los
distintos territorios expuestos, sobre todo en las proyecciones, era de tensiones
y conflictos, que en el casco antiguo de Málaga están a la luz del día, gracias
a una política que potencia la especulación del terreno, y demás injusticias
que eso conlleva...
De la sala a la calle
el paso era muy fluido, encontrándose en la puerta de nuevo con otro sonido
que el habitual (una bosbolocofonía dirigida con altavoz a la calle) y fuera
ya, con la siguiente intervención. Habíamos hecho un pequeño murillo, que
aparecía en el pasaje enfrente de la sala. Hecho de piedras recogidas de los
derribos y de los solares de los alrededores. Una aparición arqueológica,
que fue chispa de numerosas divagaciones espaciales y temporales sobre su
origen y que serviría de serio obstáculo para unos y de lugar de encuentro
o descanso para otros.
Libia Pérez de Siles de
Castro