Introducción a la exposición y al proyecto en su totalidad. Quizás mencionar algo sobre el documental del viaje desde Rótterdam hasta Málaga. Y después cómo filmamos y fotografiamos las calles y cómo fuimos conocíendo y charlando con la gente de los alrededores. El ritmo era por supuesto nuevo para nosotros, o al menos para mí -el ritmo del calor.

We encounter an amazingly Encontramos una ciudad increíblemente bella con un casco viejo lleno de vida, creación constante, destrucción y fuertes tensiones territoriales. Una ciudad evidentemente regida por la especulación (la mafia legal de la construcción),de aquí y de allí, un acontecimiento internacional. En algunas zonas calles enteras cerradas, edificios cayéndose a pedazos, inhabitables, esperando al tercer hombre, para ser demolidos y organizar el negocio para los nuevos "mejores" compradores.

A todos los que con cariño conservan y cuidan los corralones, casas y calles donde viven. Día a día, en la completa inseguridad, sin saber hasta cuando pueden quedarse y a donde se tendrán que mudar. A todos los que luchan por que no se pierda ese patrimonio histórico y cultural.

Libia y Ólafur



Epílogo

Entre los escombros de las zonas abandonadas hay nuevos habitantes. Aquellos que lo tienen más difícil con y por la hipocresía de nuestra política inter/nacional. Los que tienen que construir su casa con restos, mientras trabajan y esperan mejores condiciones y oportunidades para vivir.
Muchos de ellos son viajeros, atrevidos y creativos aventureros en busca de una mejor vida entre otros y cada vez más, fugitivos, víctimas de injusticias humanas y de situaciones precarias que parecen no tener fín. En la Europa (arrogante) de occidente se les criminaliza y se les trata como a un lastre inoportuno y molesto sin derecho alguno -ilegales-.
Globalización en política y economía, pero con un billete Sin Clase, solo de ida: "Quizás no vuelva nunca". No en Primera Clase ni en Turista de ida y vuelta: "Aquí vengo volando, no interrumpa, sea bueno y sígame, por que llevo razón, soy democrático y puedo comprar mis derechos".

Libia y Ólafur